El palacio de los bichos (y de los malos recuerdos)

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Por Rael – Ilustración: Guillermo Mayenfisch

Tiene casi la misma edad que el barrio. En la calle Campana al 3200, pegado a las vías, en Villa del Parque, se yergue con la hidalguía de los que tienen mucho para contar.

Castillo de los Bichos, Palacio de los Bichos. Así se lo conoce. Su torreón y su cúpula señorial le dan su perfil aristocrático. Lo de los bichos es por las gárgolas y molduras con formas de animales que lucía en su frontispicio cuando recién fue construído. Pero parece que su historia es mucho menos simpática que su nombre.

Se construyó bajo la dirección del Ingeniero Muñóz González y por encargo del millonario italiano Rafael Giordano. Fue el regalo de bodas para su hija Lucía y el violinista Angel Lemos. Y fue también escenario de la fastuosa fiesta que celebró la unión. Y que ya terminaba cuando la flamante pareja subió a su coche y cruzó las vías del Ferrocarril San Martín, en el preciso instante en que pasaba el tren. Murieron a la vista de todos los invitados. Corría 1911. El millonario abandonó su obra y se volvió a Italia con su devastada familia.

Dicen por lo bajo que en el pasado, varios intentaron vivir allí, pero duraban lo que tardaba un grito desgarrador de los fantasmas de la pareja en hacerse oir. Las apariciones también aterrorizaban a muchos que por la noche andaban por los alredores de la casa, especialmente cerca de las vías.

Sus moradores actuales ya no oyen gritos, ya no registran espectros en las penumbras.

Algún vecino escéptico, sin dejar de mirar hacia lo alto de la cúpula, cuenta que en realidad fue construido como lujoso prostíbulo para la alta sociedad porteña. Discreta y convenientemente alejado del centro. Y que los fantasmas a los únicos que mantenía alejados era a los curiosos.

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