Barriletes cósmicos: el gol olímpico y la rabona

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Por Rael

Goles son amores, dicen. Y ni hablar de aquellos que fueron los primeros en ser marcados con algo que los hace especialmente inolvidables.

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DESDE EL CÓRNER

En 1924 Uruguay fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París. Ganarle a aquel poderoso equipo charrúa era más que tentador. Y entonces se pactaron 2 amistosos con la selección argentina. El primero, en Montevideo, y fue 1 a 1. Para la revancha en Buenos Aires, en cancha de Sportivo Barracas, la expectativa era tan grande que había 60.000 personas en un estadio para 30.000. Más que la línea de cal, lo que delimitaba el campo de juego eran los espectadores. El árbitro suspendió el partido que se reprogramó para el 24 de octubre de ése año. Ahora sí: sólo había 30.000 personas. 30.000 testigos de un hecho histórico.

Cesáreo Onsari, delantero de Huracán, ejecutó un córner y la pelota fue directamente desde su pie derecho al interior del arco. Justo ese año la FIFA había modificado el reglamento: el córner dejaba de ser un tiro indirecto. Onzari hizo el primer gol olímpico, que, precisamente, fue llamado así por habérselo convertido al campeón olímpico. Argentina ganó 2 a 1.

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PIERNAS CRUZADAS

Ricardo Infante es uno de los 10 máximos goleadores de la historia del fútbol argentino. Y dicen que todos sus goles eran verdaderas obras de arte. Pero hay uno que sin dudas es su obra maestra: el 19 de septiembre de 1948, su Estudiantes de la Plata enfrentaba como local a Rosario Central.

Un violento remate de “El Loco” Gagliardo se estrelló en un palo y la pelota salió despedida hacia donde estaba Infante. Un pique hizo que la pelota no le quede cómoda a su derecha goleadora. Había que resolver rápido. Y “el Beto” Infante sacó un conejo de la galera: para patear cruzó su pierna derecha por detrás de la izquierda. Gol. Golazo, mejor dicho: se clavó en un ángulo. Y desde 35 metros, nada menos. Debió valer doble. Estudiantes ganó 3 a 0. La revista El Gráfico caricaturizó al jugador como un alumno y tituló El Infante que se hizo la rabona (la picardía de faltar al colegio). Rabona. La creación de Infante ya tenía nombre.

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